El 37 de la rue de la Bûcherie

Siempre que voy a París me cruzo unas horas por esta librería, tal vez una de mis favoritas… Hoy os lanzo un post algo más largo y os cuento la historia de esta maravilla

 En el 37 de la ‘rue’ de la Bûcherie, en la orilla izquierda de París, frente a Notre Dame, se encuentra uno de los lugares más bohemio y auténtico de la ciudad, la librería y anticuario de libros Shakespeare and Company.

Franqueada su entrada, tienes la sensación de acceder a un lugar mágico.  Un cartel te da la bienvenida “Be not inhospitable to strangers lest they be angels in disguise”, – “no seáis inhospitalarios con los extranjeros, podrían tratarse de ángeles disfrazados” -. Ahora quédate justo ahí, donde puedas quedarte con todos los detalles, párate y descúbrela… Su olor, las pilas de libros amontonadas en sus infinitas estanterías donde resulta difícil buscar un libro, aquí, más bien es el libro el que te encuentra a ti. Un viejo piano acompañado de partituras y una invitación “aquel que quiera sentarse y deleitar al resto con su música puede hacerlo”. Una escalera, que te lleva a una primera planta donde el desorden se vuelve aún más romántico, supuestas paredes que acurrucan libros antiguos que como anuncian los carteles no están a la venta “sólo consulta”, viejos colchones que hacen de sofás, un tablero de ajedrez que te invita a jugar y un pequeño cuarto con una máquina de escribir a la espera de ser usada, sin duda hacen de este sitio el país de las maravillas.

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La Shakespeare and Company de la ‘rue’ de la Bûcherie, – no fue la única librería con este nombre en París. La primera estuvo, en el 8 de la rue Dupuytren y posteriormente fue traslada al 12 de la rue de L’Odeón –  fue inaugurada por la editora norteamericana Sylvia Beach, que se exilio y vivió en la Ciudad de la Luz entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Durante el período en que Sylvia regentó la librería (1919-1941), la tienda fue considerada como el centro de la cultura anglo -americana en París. La noticia de la aparición de Shakespeare and Company se había difundido tan rápidamente por Estados Unidos, que su librería era lo primero que buscaban los americanos que llegaban a París. Era visitada a menudo por autores pertenecientes a la Generación Perdida, Ernest Hemingway, Ezra Paund, Francis Scott Key Fitzgerald, James Joyce que, junto a la presencia carismática de Gertrude Stein, componían el universo de la Shakespeare and Company original. 
El éxito de la librería de Sylvia fue inmediato, pero el acontecimiento que llevaría a Sylvia y su librería a ocupar una página importante en la historia de la literatura, fue la publicación de El Ulisses de James Joyce, posteriormente prohibido en Estados Unido y en Inglaterra. Los habituales de Shakespeare and Company son mencionados continuamente en “París era una fiesta” de Hemingway.

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La librería de Sylvia fue cerrada en diciembre de 1941. Tras la ocupación nazi de Francia, la librera y editora fue detenida días después de negarse a vender una copia de Finnegans Wake de Joyce a un oficial alemán. Por este acto los nazis la mentendría recluida durante unos meses y, tras la guerra, Sylvia no volvió a abrir la librería, pero siguió viviendo en el 12 de la rue de l’Odéon.

Es en agosto de 1951, cuando el norteamericano George Whitman toma el testigo y abre su librería en la margen izquierda del Sena con los libros que coleccionó durante sus estudios en La Sorbona. Al principio la tienda se llamó The Mistral, nombre que tomó prestado de su primera novia francesa, pero a mediados de los 60, cuando el local ya es el centro del peregrinaje artístico y literario estadounidense en París, la rebautiza dando homenaje a Sylvia Beach. La nueva Shakespare and Company sirvió de hospedaje y refugio a grandes escritores, – Anais Nin, Lawrence Durrell, James Baldwin -, y fue intensamente frecuentada por escritores de la Generation Beat, como Allen Ginsberg, William Burroughs, Jack Kerouac, Lawrence Ferlinghetti, Gregory Corso o Henry Miller .

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Desde el primer día de su apertura George Whitman ha permitido que se alojen en la primera planta de su librería, entre montañas de libros llenos de polvo que se agolpan en las estanterías y suelos de la librería, escritores jóvenes, o aquellos que pretendan formar parte de las arte y la cultura, a cambio de unas horas de trabajo. En esta minúscula isla de resistencia poética se duerme, se toma el té, se conversa sobre libros, se organizan talleres de escritura y se nos invita a la lectura libre en cualquier rincón de la librería y de la plaza contigua.

Actualmente, George Whitman a sus 98 años se ha retirado y vive encima de su tienda. Su legado lo ha continuado su hija, que, como la legendaria propietaria de la primera sede de Shakespeare and Company, se llama Sylvia Beach Whitman. Es ella quien gestiona el día a día de la librería y continúa dando hospedaje a jóvenes escritores. En 2003, Sylvia inaguró el Festival Literario, FestivalandCo donde se congregan numerosos escritores. Posteriormente, en 2006, el Ministro de Cultura francés entregó a George Whitman la medalla Officier des Arts et Lettres por su contribución a las artes durante los últimos cincuenta años.

En Shakespeare and Company han convivido todo un universo de personajes de lo más variado que la convierten en algo más que una librería.

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