Speakeasy, “bares clandestinos”

“Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva naciónEl demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno.” (Senador Andrew Volstead).

El 16 de enero de 1920, entró en vigor la Ley Seca que aunque permitía el consumo de bebidas alcohólicas para uso personal mientras permaneciera dentro de los hogares, hacía difícil su consumo al  prohibir la venta, el transporte, la importación y exportación de “licores que intoxicaban”. Si bien, la persistencia de los americanos ante la demanda de bebidas alcohólicas estimuló la fabricación, contrabando y venta de licores, convirtiéndose  en una importante industria clandestina.

Ley Seca

Así, nacieron los bares clandestinos conocidos como  Speakeasy, (forma en que los camareros recomendaban a los clientes habituales que pidiesen una bebida alcohólica sin levantar sospechas “hablen tranquilos” speak easy). Una contraseña … Alguien se acerca con aire misterioso, observa a su alrededor atentamente. Todo en regla, nadie le ha seguido. Golpea la puerta suavemente y se abre la mirilla. El cliente da una contraseña y la puerta se abre lentamente…

78 años después del levantamiento de la Ley Seca, ciudades cosmopolitas como Nueva York, Chicago, París, Berlín o Londres se han sumado a estos restaurantes que a primera vista no parecen lo que son. Camuflados dentro de otros negocios pueden pasar desapercibidos por los transeúntes. Generalmente se encuentran escondidos en la trastienda y no hay puerta de acceso desde la calle. Estos establecimientos ocultos por lo general no se publicitan a través de los medios tradicionales, se dan a conocer por el boca  oreja, y para entrar es imprescindible que alguien te haya revelado una contraseña o un código secreto.

En España, concretamente en Barcelona, se han puesto de moda, el pionero, Speakeasy, un local intimo encubierto en la coctelería Dry Martini. Entrar es como adentrarse en uno de los locales ilegales en Estados Unidos durante la época de la Ley Seca que funciona con contraseña. La ambientación del local, lleno de estanterías rebozadas de botellas, mesas y sillas de madera, música de jazz a media voz y luz muy tenue hace que te impregnes del mismo espíritu de los locales clandestinos de Chicago y New York.

Speakeasy Barcelona

En pleno Eixample izquierdo en el centro de Barcelona, se encuentra la Tintorería Dontell, no te extrañes si al preguntar cuanto cuesta un lavado de chaqueta te respondan que unos 40 euros. No te asombres seguramente desconoces, a pesar del espacio en el que te encuentras, una tintorería con ropa en los percheros y tarifas en la entrada… que no estás en una tintorería. En realidad estása bajo la tapadera de un restaurante de diseño con cocina a la vista oculto  tras una puerta blanca que solo se abre con un código de cuatro cifras que se le proporciona al comensal poco antes de la cena o vienes recomendado por otro cliente o colaborador. A los clientes más veteranos se les registra la huella digital y ese es su código de entrada al mejor estilo de los servicios secretos.

El secretismo que envuelve el local empieza por su nombre, Dontell, es decir, Don’t tell (no se lo digas a nadie). Al principio, a los propietarios les parecía divertido que el negocio original estuviese abierto al público, el vecindario estaba en la fiel creencia de que se trataba de una auténtica tintorería y llevaban ropa, al contar el local con lavadora industrial prestaban el servicio mientras en las trastienda servían comidas y entrada la noche cocteles.

Tintorería Dontell

En pleno centro turístico de Barcelona, justo en frente de La Pedrera, se encuentra una tienda de souvenirs, al entrar una sevillana con el dedo delante de los labios insinuando un  “shhhh no cuentes nada” te la primera clave, preguntar cuánto cuesta alguna de las típicas figuritas o adornos para tu nevera, no están a la venta – te da  la seña definitiva para darte cuenta de que en esta tienda se esconde algo.

Chi – tón, (más juegos de palabras), es otra de las piernas de esta comunidad clandestina en Barcelona, restaurante hermano de Dontell, esconde en su trastienda un restaurante clamuflado y escondido al que es difícil de acceder si no eres miembro de Urban Secret o no tienes un amigo que lo es, si no también porque la propuesta gastronómica es innovadora y peculiar, ya que el restaurante está organizado en pequeñas islas de cocinas con las mesas para los comensales a su alrededor, para que no haya barreras entre el chef y los clientes. También en Chi-tón podrás disfrutar de su concurrido bar cocktails.

Chi-tón, Barcelona

Dopo, es un restaurante clandestino italiano de ambiente muy íntimo, anexo a la Pizzería Saltimbocca. Se encuentra en el barrio de Les Corts, pero la entrada no se ve a simple vista por lo que hay que saber exactamente a donde se va para acceder. Solo es posible reservar si se dispone del número del jefe de sala. Una vez allí (después de la llamada correspondiente), sin señales, ni carteles, con un timbre pegado a una puerta pintada de negro, el cliente  puede disfrutar de una decoración en tonos rojos y negros que recuerda al Chicago de la prohibición. La vuelta de tuerca del Dopo se complementa con la comida italiana que proporciona un célebre chef de la capital catalana.

Dopo, Barcelona

Mutis no existe. “No es un restaurante; más bien, es una casa particular”. El dibujo del signo del silencio, un dedo índice sobre unos labios, preside la portada de su carta, convirtiéndose en el emblema de este lugar oculto.  Este logo parece lanzar una orden directa, un código no escrito de silencio, secretismo y exclusividad que pretende obligar a los socios a no desvelar ni la dirección, ni el número de contacto, ni los detalles personales que le rodean. Sólo puedes acceder  mediante un socio-amigo del local que te haya invitado previamente o con el que vayas esa misma noche, y cuando ya has ido lo suficiente entras en el círculo.

Mutis ofrece una teatral puesta en escena. El cliente llega al portal del edificio donde se encuentra y da su nombre a un curioso recepcionista, que comprueba la información en una lista. Después, sube las escaleras donde un personaje, a medio camino recibe al socio. Dentro, aguarda un ambiente de clandestinidad en una atmósfera de mesas bajas y sofás, con una barra y taburetes al mayor estilo cabaret. La fórmula se completa con una cuidada coctelería y música en directo cada noche.

 

Clandestinos o marketing….. en definitiva, una oferta distinta …… shhhhhh … a mi me lo ha contado una amiga.

Boca oreja